Le daba vértigo asomarse a la vida,
le acojonaba hasta los cambios de estaciones,
quizás por eso silenciaba el segundero del reloj
cuando él no se quedaba a dormir.
Decía ser tan imperfecta que se reinventaba,
rescribió el guión que le tocó aprender,
se conformaba con poco, eso era cierto,
pero se cansó de esperar una historia con buen fin.
Acabó por acentuar a la vida en cada sílaba,
por anotar los detalles entre exclamaciones,
por fingir que hoy no está lloviendo y su viejo paraguas verde
no cubre ni la mitad de lo que un día fue.
precioso querida
ResponderEliminar